Como podéis observar, desde pequeño ya apuntaba maneras. Quizá el GT de mi nombre se deba al mítico Ford GT40 de los años 70, que yo ya promocionaba con mi peto rojo mientras disfrutaba de algunas vacaciones, probablemente en Gandía o Murcia.
Ese famoso Ford GT llegué a tenerlo en versión Scalextric, eso sí, y desde entonces me pareció uno de los coches más espectaculares habidos y por haber, de cuando los coches eran coches y los deportivos, deportivos, diseñados de principio a fin de manera específica y no siendo versiones "engordadas" de los modelos de calle.
El caso es que crecí rodeado de gente a la que le encantaba todo lo que llevase ruedas, desde las bicis de BMX de aquél entonces hasta los camiones, pasando por motos (de motocross con sidecar incluso) y terminando, como no podía ser de otra manera, en los coches.
La proximidad a una gran colonia de viviendas de taxistas hizo que muchos de mis compañeros de clase o amigos tuvieran relación con ese mundo y con ellos disfruté viendo cómo los Renault 12, los Seat Málaga o los míticos Peugeot 505 podían ser destripados en cualquier momento y en plena calle con tal de revivirlos para continuar los servicios hasta alcanzar los 500, 700 y hasta el millón de kilómetros.
Pero la cuestión que creo que me hizo tener aún mayor interés por los coches fue muy distinta y sencilla: a mi padre no le interesaban lo más mínimo y nunca me ofreció esos "paseíllos" de descampado que otros sí hacían. Me tuve que arrimar, por tanto, a vecinos, amigos, etc, para poder disfrutar, desde el asiento que fuese, de esas vueltas cortitas pero intensas allá por los años 80.
Ahora, ya con 41 años y después de un tiempo apartado del mundillo por cuestiones varias, he decidido volver y aprovechar lo que las nuevas tecnologías y medios de difusión nos permiten para aprender, divertirme, conocer gente y compartir experiencias, pasadas, presentes y espero que futuras relacionadas con los coches.
Si quieres ver más capítulos:
Episodio II: El despertar de la fuerza
Episodio IV: Poderoso soy por la Fuerza, pero no tanto.
Episodio V: Tus ojos pueden engañarte. No confíes en ellos
Episodio VI: Una nueva esperanza
Episodio VII: Un arma noble para tiempos más civilizados
Episodio
VIII: Sin duda, maravillosa la mente de un niño es
Episodio
XI: Cuando se apuesta, a la larga, siempre se pierde
Episodio
XII: Soy prisionero del beso que nunca debiste haberme dado
Episodio XIII: A veces no comprendo el comportamiento humano. Sólo intento hacer mi trabajo de la forma mas eficiente
Episodio XIII: A veces no comprendo el comportamiento humano. Sólo intento hacer mi trabajo de la forma mas eficiente

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